¿Quién dijo que los WebSDR no eran accesibles para radioaficionados ciegos?

Hay ocasiones en las que, bien porque no tenemos antenas, bien porque no podemos acceder a nuestros equipos, bien porque tenemos curiosidad o simplemente porque queremos monitorizar nuestra señal, acudimos a los WebSDR (ojo, no confundir con los equipos SDR o radios definidas por software).
Un WebSDR es un receptor de radio amateur definido por software que puede ser operado remotamente a través de Internet. Además, varios radioaficionados a la vez pueden utilizar un solo receptor WebSDR independientemente, sintonizando y escuchando cada uno una estación diferente.
La mayoría -creo que todos- usan la interface WebSDR desarrollada por Pieter-Tjerk de Boer, PA3FWM. Su sitio web incluye un directorio de las ubicaciones y direcciones URL de los servidores WebSDR activos, así como un recuento en tiempo real de los usuarios actuales de cada uno.
Pero, ¿pueden usarlos los radioaficionados ciegos o con problemas de visión?
¡Of course que sí!
La interfaz de usuario funciona bien con el software de ampliación, incluida la utilidad de ampliación de Windows, y los usuarios del lector de pantalla JAWS también podemos usar un WebSDR. Yo, por ejemplo, suelo acceder al de l’Associació ARDAM, instalado en Ordino, Andorra.  Pero hay otros como el de la Universidad de Twente en Holanda.
Cuando accedo (normalmente con Firefox por eso de la compatibilidad HTML5) uso la tecla TAB para acceder a los controles de sintonización, que incluyen un cuadro de entrada de frecuencia y botones de ajuste por etapas.
JAWS (probado con la versión 18) debería leer tanto los botones (para cambio de frecuencia, modo, ancho de banda, memorias) como los cuadros de verificación para cambio de bandas o filtros. También permiten reducir u ocultar el interfaz visual (cosa que recomiendo porque tampoco lo vamos a ver).
Con la tecla E podremos ir al cuadro de edición para introducir una frecuencia manualmente.
Para MAC, si se utiliza el navegador Safari, el lector de pantalla VoiceOver debería funciona bien con los WebSDR. Igualmente, las versiones móviles de los WebSDR son usables con VoiceOver en IOS, aunque en mi caso, probado con un iPhone SE, a veces es lento y tedioso navegar por los botones.
Así pues, ya tenemos otra opción usable y (más o menos) accesible para quitarnos el gusanillo cuando no tenemos otra opción o monitorizar si nuestra señal llega o no a diferentes puntos del planeta.

Libro de examen del radioaficionado

Mis andanzas con el examen de radioaficionado. De como en 2008 me convertí en EA3GZA.

Dice la resolución de 3 de junio de 2014, de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (actual Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital), que se debe realizar un examen de capacitación para operar estaciones de radioaficionado. En internet hay infinidad de páginas web, recursos, tests, archivos con preguntas para superar el examen y el modo de solicitarlo.
Creo que actualmente ha cambiado el modo de hacer las peticiones en algunas comunidades, pero cuando yo lo hice, en 2008, tenías que esperar a que saliera una convocatoria y presentarte en grupo.
Pero antes de todo esto, claro, estudiar. Justo había terminado la carrera y estaba en ese momento de frustración por no encontrar trabajo. Fue entonces cuando me decidí a sacarme el anhelado EA3 (Eco Alfa Tres); así empiezan los indicativos en España, junto con EB (Eco Bravo) y EC (Eco Charlie), que son las distintas clases.
Antaño, para sacarse el EA, era imprescindible pasar primero por EC o EB y estudiar telegrafía. Por aquél entonces, ya no. (Lo de no tener que estudiar telegrafía lo lamentaría años después).
Así que me puse a buscar recursos para estudiar las materias que entraban en el examen.
En la ONCE encontré unos libros en audio (en casete) de Aliaga Arque J. (EA3PI): Manual fácil del radioaficionado emisorista (Tomos I y II). Algunas cosas me sonaban de tantos años de escucha, otras me las había explicado mi padre (Código Q, Código Fonético…), pero había capítulos dedicados a la radioelectricidad, con dibujos y esquemas de electrones, neutrones… ¿Y los tipos de antena? ¿Cómo iba a entenderlos si no veía los dibujos? ¿Impedancias, reactancias? ¿En qué berenjenal me estaba metiendo?
Yo por entonces no sabía que desde ARMIC se ofrecía un apoyo integral al usuario, adaptado a cada caso, a sus conocimientos y necesidades, incluso con clases teóricas o prácticas o acompañándole al examen. ¡Y lo siguen haciendo a día de hoy!
Así que tras escucharme el libro varias veces, me enteré que, si te hacías socio de la URE, podías comprar un fantástico Libro de Examen de Radioaficionado. Por aquél entonces se me comentó que no existía (o no podían mandarme) una versión en PDF para leerla con mi ordenador. Así que compré el libro físico, lo destripé (como podéis ver en la foto) y lo escaneé.
(Hoy día se puede encontrar mucho material en Internet, pongo algunas URL’s al final de este texto. Puede que aún guarde el texto plano de aquél libro que escaneé para mi consumo propio).
Tras pasarle el OCR me empapé de lo que pude durante unas semanas y… ¡voilà!
Era sábado. Tras desayunar un bocadillo de tortilla de patatas que nos supo a gloria, allí estábamos mi señor padre y yo (no sé quién de los dos más nerviosos), en la Casa del Mar de Tarragona, donde nos esperaba alguien de la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones que me ayudaría a rellenar el examen (tipo test) y me lo haría de forma oral.
Pero, ¿y las preguntas donde salían dibujos, figuras, identificación de antenas? Bueno. Digamos que la persona que me ayudó fue bastante benevolente con dichas preguntas (no con las demás, que conste) y al final la cosa salió sin problemas. (Sht, ahora que no nos lee nadie, tuve suerte que mi padre estuviese presente en la misma sala esperándome). Fuera coñas. Al cabo de unos meses, me comunicaron que ya era poseedor de una licencia propia: Eco Alfa Tres Golf Zulú Alfa (EA3GZA). «G»on»ZA»lez. ¿Casualidad? Supongo que sí. Me costó acostumbrarme al indicativo de tres letras, después de tantos años escuchando el EB3TA de mi padre. ¡Por fin lo había conseguido! Sería ese el principio, sin prisa pero sin pausa, de una de mis aficiones favoritas por aquél entonces y que no dejaría de crecer con el paso de los años y con los descubrimientos venideros.

Enlaces relacionados:
https://www.ure.es/ure/2013-07-04-08-05-32.html
http://www.urvag.com/index.php/anexos/descarga-de-archivos/file/18-libro-de-examen-de-radioaficionado
https://es.scribd.com/doc/89754710/Temario-Simplificado-Del-Libro-de-Examen-de-Radio-Aficionado
http://www.fediea.org/examen/ejercicios/

Panorámica del cuarto de radio de EA3GZA durante el RDXC2017

El RDXC2017, mi primer concurso internacional en SSB. ¡Un estupendo desastre!

Tenía dudas. Miedos. Inseguridades. pero algún día tenía que ser el primero. Miré el calendario de concursos y me llamó la atención. Después me di cuenta que sí, que era de los guays. Me leí las bases y pensé que podría hacerlo en las categorías básicas: monooperador, SSB; potencia 100 watios, no asistido, todas las bandas. Cumplía los requisitos. ¡Bien! Me faltaba un programa para el ordenador que me permitiera llevar el control del concurso y apuntar los números enviados y los recibidos o las siglas intercambiadas. Probé el oficial. Nada. No se llevaba bien con mi lector de pantalla. Tampoco el AALog ni alguno más que no recuerdo. Finalmente, en la lista de correo de Active-Elements me recomendaron N1mm Logger+ y ¡bingo! Ya tenía el programa, mis 100 watios, mi antena de dipolo para todas las bandas, un finde libre, las ganas… Debo confesar que incluso estuve nervioso el viernes y el sábado a las nueve ya estaba probando el programa, configurando el CAT y revisando que ni mi lector ni mi línea Braille no hicieran de las suyas. ¡Todo listo! Un fin de semana por delante de buscar contactos, llamar CQ Contest, apuntar numeritos y disfrutar. Pero mi alegría se fue desinflando al puro de pasar las horas. Algunas bandas parecían cerradas. Otras (15 y 20) estaban muy limpias, yo oía muchas estaciones pero ¡a mi nadie me escuchaba! Por la tarde la cosa fue a peor, en 40M más ruido y el domingo por la mañana la cosa no mejoró demasiado. El resultado: 59 contactos en el log y un pequeño disgusto. Pero un disgusto estupendo. Bien pensado, debería preguntarme: ¿Dónde vas Golf Zulú Alfa? Mis instalaciones son, a día de hoy, más que modestas. Un dipolo wl8010 en un mástil y un IC-7000 con 100 watios y un acoplador. Vale, que la propagación está muy chunga, pero supongo que algo falló en mi estación -creo- este fin de semana. Yo pensaba -y aún lo pienso- que con 100 watios bien aprovechados se pueden hacer cosas muy bonitas. (Y no estaré tan equivocado cuando he tenido muy buenos ratos en QRP con 5 watios). Pero las condiciones no eran tal vez las adecuadas. Almenos, me sirvió para varias cosas: por un lado, para encontrar un software accesible para gestión de concursos y poder testearlo. Por otro, para familiarizarme con los tiempos, las maneras de llamar, los ritmos. Y es que nadie nace aprendido. Cabe decir que, como debe ser por respeto y deportividad, aunque no he llegado ni al diploma de participación, he subido el LOG a la web del concurso para que sus organizadores puedan comprobar mis seriales y pueda así beneficiar a mis colegas participantes que tuvieron a bien darme un 59 y un numerito, apretando la oreja y haciéndome repetir hasta la saciedad. (¿»Zulú Alfa Again»?) Y eso, queridos lectores, no me entristece ni cesa mi voluntad de seguir adelante. Cuando por fin encuentre alguna empresilla o grupete de colegas que me ayude (por razones obvias yo no puedo) a montar torres y antenas dignas (no quiero nada extraordinario, pero sí algo mejor), !todo mejorará! ¡Gracias a los colegas EA3GHZ y EA3RKR por sus consejos!  Una foto que acredita lo que os cuento (aunque ya sabéis que no soy de los que piensan que una imagen vale más que mil palabras, jejeje).

Panorámica del cuarto de radio de EA3GZA durante el RDXC2017