Imagen de catálogo del Kenwood TS-2000

Reseña de accesibilidad del Kenwood TS-2000

(Nota: este artículo se basa en una traducción libre de la review de accesibilidad del equipo en cuestión, Publicada por Kelvin Marsh M0AID en la web Active-Elements.org realizada con el permiso expreso del autor por EA3GZA con sus impresiones).

El Kenwood TS-2000 ha sido, durante mucho tiempo, el equipo mejor considerado (y recomendado) por los
radioaficionados ciegos o con baja visión. Seguramente eso se debe a sus numerosos botones y teclas directas (sin necesidad de pasar por menús para realizar acciones concretas), su ergonomía y su sistema de pitidos o síntesis de voz (para esto último debe instalársele el módulo VS-3, que nos leerá en voz alta algunos parámetros, aunque cabe decir que este chip ha sido mejorado en su versión VGS-1 en Kenwoods más nuevos).
Os cuento que yo ya no dispongo de este equipo. De hecho nunca tuve uno. Conviví con él un tiempo (prestado por un colega) y luego tuve que devolverlo.
Bien. El transceptor cubre HF, 6M, y 2M con un máximo de 100 vatios, y usa 50 vatios para 70CM. Incluso se puede extender opcionalmente para transmitir en 23CM con un módulo adicional y dispone de un acoplador automático interna para HF. La radio tiene un receptor secundario para VHF y UHF.
Lo primero que me impresionó es su panel delantero. Tiene muchos botones de goma y controles giratorios que se diferencian entre sí y se localizan fácilmente.
El panel trasero tiene distintas tomas de antena, SO-239s para HF y 6M, 2M, y un conector tipo N para 70CM.
Como he mencionado, la radio tiene un número extenso de botones y perillas, con el dial de sintonización principal en el centro. A la izquierda de dicho dial, en la esquina superior izquierda, hay un bloque de 8 botones: se usan para llamar al sistema de voz (el botón que es redondito), encendido/apagado del equipo, conectar o desconectar el atenuador, el preamplificador, el VOX, el procesador, pasar de transmisión a recepción y usar por el acoplador interno (ATU).
Debajo de esto están los jacks del auricular y del micrófono y tres botones redondos muy pequeños, que se usan para poner en marcha distintos filtros.
La pantalla LCD ocupa la parte superior del panel.
Los 12 botones del teclado numérico están indentados ligeramente, y debajo de éstos, hay dos controles giratorios que sirven para ajustar el ancho de banda.
Directamente a la izquierda del dial de sintonía hay otros 10 botones que incluyen el de función, ganancia de micrófono, potencia, ajuste de la tecla CW y selección de modo. El dial de sintonización, en el centro, está levantado levemente, cosa que ayuda a su ubicación y hace menos probable que se modifique por error la frecuencia al tocar el dial cuando presionan los botones cerca de él.
A la derecha del dial de sintonía se encuentran los botones de Menú y TF-Set, que se utilizan para comprobar la frecuencia de TX al trabajar en Split.
Las teclas de flecha hacia arriba y hacia abajo sirven para moverse entre las bandas, mientras que la de izquierda y derecha se usan para seleccionar los receptores Main o Sub.
Estas 4 teclas están en un bloque en forma de «diamante», y junto con la mayoría de los botones, están muy juntos para facilitar su localización.
La verdad sea dicha, la distribución de los botones hace muy fácil el entender para qué sirven a una persona ciega, incluso sin haber tocado antes el equipo, o almenos intuírlo.
Sigamos.
A la derecha, y de nuevo ligeramente empotrado, hay un bloque de 9 botones. Estos incluyen las memorias rápidas, los botones asociados a la operación de SPLIT, y las opciones de escritura de memoria y recuperación de memoria. Finalmente, a la derecha del todo del panel se encuentran botones que se usan para el RIT y el XIT. Una perilla giratoria para la sintonización del receptor RIT/Sub, y la ganancia de RF y de AF para ambos receptores acaban de configurar el panel.
El control multicanal también se encuentra en este grupo.
Volviendo al lado izquierdo del panel frontal, cabe decir que la mayoría de estos botones son también de uso múltiple, y generalmente activan un menú de configuración si se pulsa primero la tecla de función.
Un paréntesis: los comandos para los que se precisa la tecla de función no ofrecen respuesta de voz y en realidad dan muy poca información auditiva, sólo algunos beeps o pitidos que nos pueden ayudar a veces a conocer la activación o desactivación de la opción.
Volvamos al botón redondito y programable, convenientemente colocado en la esquina superior izquierda del panel frontal. Ese botón, por ejemplo, nos puede informar de la señal de recepción, de la frecuencia en la que nos encontremos, etc. Pero deberemos programarlo mediante menú.
El TS-2000 lee el sistema de menús completo, pero solo el número del menú (no las letras asociadas) así que un operador ciego necesitará un método para recordar la función de cada número de menú. Por ejemplo, el RX Equalizer es el menú número 20. Usando el control Multi Channel, podemos movernos por el menú hasta que se oiga ‘Menu 20 – OFF’. El ajuste se realiza con las teclas de flecha hacia arriba y hacia abajo. Escucharíamos ‘Menú 20 H’ y luego ‘Menú 20 B’ y así sucesivamente. En este caso, ‘OFF’ significa que el ecualizador de recepción está apagado, ‘H’ es igual a High Boost y ‘B’ equivale a Bass Boost. Una buena opción para nosotros sería tener anotados los números de menú y sus correspondientes funciones asociadas, o tener una memoria excepcional para recordarlos.
Que el TS-2000 -u otro equipo cualquiera- en su cuerpo o en su micro tenga un teclado numérico completo facilita el desplazamiento a una frecuencia directa, opción que suelo usar con asiduidad en los equipos que la ofrecen.
Imaginemos que queremos desplazarnos a 7.100 MHZ. Deberíamos pulsar la tecla ‘ENTER’ (a la derecha del 0), y luego los números 7, el punto decimal (a la izquierda del 0), 1, 0 y 0. Si tenemos instalado el chip VS-3 la emisora dirá: ENTER, 7, MHZ, 1, 0, 0, VFO 7.100, cuando se vuelva a pulsar la tecla ENTER:
Debido a la «accesibilidad» del menú con la verbalización de los números presionados (lo guay sería que el menú se leyera completo, como ya pasa en algún equipo más moderno), el TS-2000 es muy útil en las bandas de HF. Para saber si el sintonizador automático funciona y se ajusta, podemos servirnos del chasquido de los relés seguidos de varios pitidos agudos. Si el acoplador no es capaz de ajustar la antena, se oirá el mensaje
SWR en CW.
El modo en el que se encuentre la radio (CW, USB, LSB, FM, AM…) también se indica con CW. Por ejemplo, cuando estemos en USB se escuchará Di Di Dah (una U).
En el uso normal, el TS-2000 puede indicar la mayoría de los ajustes, que un operador ciego podrá entender aunque sólo sea por eliminación. Me explico. Por ejemplo, para ajustar la potencia, se presiona el botón POWER y se ajusta la potencia girando el control multicanal. No hay respuesta de voz en este proceso, pero si se ha pulsado correctamente el botón POWER, el equipo emitirá un pitido agudo y cada «clic» del control multicanal aumentará la potencia en 5 vatios.
Por lo tanto, para ajustar 10 vatios de salida, deberíamos girar el control de canal en el sentido contrario a las agujas del reloj hasta que escuchemos un pitido, que indicará que se ha alcanzado el mínimo de 5 vatios. Luego deberemos girar el control un «clic» en el sentido de las agujas del reloj para ajustar 10 vatios, pasando de 5 a 10. Finalmente, volveríamos a presionar el botón POWER y el equipo emitirá un pitido grave que nos dirá que hemos salido del ajuste de potencia. ¿Qué os parece? E aquí la importancia de unos pitidos en distintos tonos. (Para tonos de pitidos los del Tmv7 o el TH-F7 de los que hablaremos en otros artículos). Otro ejemplo: Mic Gain se ajustaría de una manera similar, pero cada ‘clic’ aumentaría en un 1%. la ganancia. como esta opción se puede configurar del 1% al 100%, entonces lógicamente hay 100 ‘clics’ para contar. Eso sí, no hay forma de averiguar cuál es el valor actual, es decir, no podemos saber (si no nos acordamos) de si la emisora está en 50 vátios o en un 40% de la ganancia, a menos que contemos otra vez los ‘clics’ hasta que se alcance un límite. Por ejemplo, si contamos 30 ‘clics’ en el sentido de las agujas del reloj y luego escuchamos un pitido, podríamos deducir que el Mic Gain se había ajustado previamente en un 70%.
No es muy práctico, ciertamente, tedioso, pero al menos es posible.
Volvamos a la importancia de los tonos de los pitidos. ¿Cómo sabemos si una función está activada o no?
Si presionamos los botones a la izquierda del dial de sintonía, el estado de encendido o apagado de muchas opciones se indicará mediante un tono de pitido DIFERENTE, más agudo para indicar que está activado y más grave para indicar que está apagado.
Esto es particularmente útil cuando, por ejemplo, se entra en el modo de ajuste de potencia. Una notable excepción, sin embargo, es el procesador de voz. Inexplicablemente, no hay diferencia en el tono del beEp que indica si se ha activado o desactivado. Un operador ciego tampoco sabrá si está transmitiendo con el procesamiento de voz activado.
Un método para saber si estamos usando el procesador, sería escuchando nuestra propia transmisión a través de los auriculares, con la función Monitor activada.
La función SPLIT es también más o menos usable.
La Voz no nos indicará si estamos usando VFO A o B, pero en términos prácticos esto no importa. Al presionar el botón A / B se cambiará al VFO alternativo, permitiéndonos ingresar la frecuencia de TX. Pulsando de nuevo A / B volveríamos a la frecuencia RX. Pulsando ahora el botón Split podríamos empezar a utilizar dicha función.
Cada vez que se cambia de VFO, el equipo nos dirá en voz alta la frecuencia, pero al presionar el botón SPLIT no se obtiene ninguna retroalimentación de audio.
Afortunadamente, si pulsamos la tecla TF-Set, podremos escuchar la frecuencia de transmisión Split y oiremos un pitido si no estamos en el modo Split. Ese botón también es útil para comprobar la entrada del repetidor.
No hay duda, a estas alturas y por mi experiencia también, que el TS-2000 destaca del resto de muchos equipos en cuanto a accesibilidad, o lo ha hecho durante muchos años. (parece que la accesibilidad de equipos como el ts590sg o ts990 es también muy alta y rica, pero no he podido probarlos). Ojo, no estoy hablando de prestaciones, de recepción, de emisión, de capacidades… De hecho, en esos términos, el TS2000 no sería mi equipo preferido para HF ni mucho menos.
En los modos de VHF / UHF, es importante poder manejar las memorias de forma accesible, pues en muchos casos es necesario almacenar frecuencias de repetidor o simplex que nos convengan.
En ese sentido, el TS2000 es capaz (con el módulo VS-3, claro) de hablar los números de canal de las memorias, junto con las frecuencias almacenadas.
Cuando se utiliza 2M, la radio incluso sabe cuándo nos encontramos en frecuencias de los repetidores, y ajusta automáticamente el desplazamiento (en España de 145.600 a 145.775). ojo, que ahora parece que hay repetidores que legalmente pueden trabajar en 145,575mhz y mi TS2000 no se ajustaba ahí, teniendo que pulsar dos veces la tecla 0 para ajustar manualmente el -600.
Como dijimos anteriormente, no hay indicaciones habladas para las pulsaciones de botón que implican tener que presionar antes la tecla de función.
Esto significa, por ejemplo, que no hay retroalimentación sonora para seleccionar un tono CTCSS.
Normalmente, se selecciona un tono CTCSS pulsando Función seguido del número 6 en el teclado.
En la pantalla aparecerá una lista de tonos posibles para elegir. Una vez que se selecciona el tono correcto para un repetidor, se pulsa de nuevo la tecla de Función y el nnúmero 6 para salir de la lista CTCSS, quedando guardados los ajustes en la memoria.
Pero claro, ¿cómo sabemos qué tono está seleccionado si no vemos la pantalla y no nos lo lee el sintetizador?
Aquí es difícil, porque no hay diferencia en el pitido que emite la emisora cuando navegamos por la lista de tonos.
Un truquito: a veces podemos establecer el tono CTCSS para un repetidor, siempre que éste se encuentre en uso, es decir, que alguien esté hablando en él.
Deberíamos entrar en el modo de configuración CTCSS con Función seguido por 6, y luego usar el botón de escaneo para encontrar automáticamente el tono CTCSS correcto. Una vez más, no hay indicaciones habladas, es más una cuestión de ensayo y error.
En resumen, el TS-2000 ofrece un excelente acceso a la gran mayoría de sus características. Un operador ciego familiarizado con el diseño podría fácilmente configurar esta radio desde cero. El acceso al menú y los canales de memoria, y la gama de bandas de HF a 70CM en todos los modos, hacen el TS-2000 una opción muy atractiva para muchos operadores ciegos. Eso sí, tendremos que tener una gran dosis de memoria, cosa a la que ya estamos acostumbrados los que tenemos que enfrentarnos a menús y sus opciones. No es raro tener que recordar cuantas veces presionamos un botón o cuantas giramos un dial para acceder a tal o cuál función, activarla, desactivarla o cambiarla.
El amigo Kelvin nos hace una sugerencia que he usado más de una vez: el restablecimiento parcial. Esto conservará los ajustes de menú y memoria, pero nos llevará de nuevo a una posición conocida si nos quedamos realmente atascados. Si el operador utiliza un PC y se conecta a través de la interfaz CAT, Kenwood proporciona un programa MCP excepcionalmente accesible para el TS-2000. El MCP permite configurar la radio, incluyendo los ajustes de tecla de función que no se hablan como el CTCSS o para poder configurar los canales de memoria fácilmente.
Una vez que se han realizado cambios con el MCP, se pueden volver a escribir en la radio y se puede hacer una copia de seguridad del archivo creado, en caso de que se requiera un restablecimiento completo.
Existe también un dispositivo denominado Hampod (que no he probado) que dota al equipo de más accesibilidad, pero no os puedo contar más de lo que aparece en su web, de momento.

A parte del manual en PDF del equipo, en la web Handihams tienen diferentes archivos en audio (y en inglés) que ayudan a un operador ciego a familiarizarse con el equipo.

Una radio con defensores y detractores, pero simpática y usable para usuarios ciegos.

Emisora IC280E

Primer contacto con la radioafición. Recordando «mi» primer equipo: IC280E

Me considero muy nostálgico. De hecho, me atrevería a decir que muchos (no se puede generalizar) radioaficionados lo somos, y tal vez la afición lo sea también. Digo esto porque siento nostalgia cuando me acuerdo de «mi» primer equipo. Y pongo el posesivo entre comillas porque el propietario era mi padre, por aquél entonces (y ahora) EB3TA: un flamante transceptor móvil (pero que usaba en base) Icom IC-280E, de la banda de 2 metros FM, 10 vatios de potencia y tres memorias que se borraban cuando se desconectaba el equipo. Se ve que venía del Japón y que se construyó a finales de los 70. Sí, para muchos de mis lectores seguro que ya sería una modernidad, pero para mí fue el primero que tuve entre mis manos.
El momento en el que descubrí el aparato merece casi una mención aparte. No recuerdo muy bien cuando fue (puede que yo tuviera unos 8 años), pero un día, trasteando por el despacho de mi padre (donde convivían algún soldador que no debía pisar con los pies descalzos junto con kits, piezas y demás cachivaches que me encantaba tocar), encontré una caja rectangular con botones y ruedecitas. Le pregunté a mi padre qué era aquello y la frase: «es una emisora de radioaficionado, sirve para hablar con otra gente» me fascinó desde el minuto 0. Lo enchufamos a una fuente de alimentación pero del aparato solo emergieron chisporroteos. «Los finales estarán quemados». ¿Finales? pero si lo acabo de conocer, ¡debería hablarme de principios, no de finales!
Me consta que mi padre la arregló (seguro que lo hizo el amigo EA3CDW, quien se encargaría durante muchos años de mantener la pequeña instalación de mi padre) y lo conectó a una antena que, sin yo saberlo (obviamente nunca la había visto) se mantenía erguida en un mástil en el tejado de nuestro bloque, a siete pisos sobre el suelo. Una antigua antena Tagra (no recuerdo el modelo) que mi padre había montado unos 10 o 12 años atrás hasta que, por motivos que nunca supe, dejó la afición a un lado.
Me explicó por aquél entonces que él había vivido la noche del 23F mediante las ondas de aquél aparato y que constantemente solía hacer QSO’s con gente de los alrededores o vía repetidores como el R4 de Castellón.
¿QSO’s? ¿Repetidores? ¿Códigos Q?
Me contó también que para utilizar el aparato necesitaba una licencia, pasar un examen, un indicativo. Enseguida me aprendí el suyo, EB3TA, y uno de los primeros días en los que el transceptor ya lucía listo de nuevo, empecé a charlar con quienes creía que me contestarían. ¡Y vaya si lo hicieron!
«¡Niño, deja la emisora de tu padre y vete por ahí!» Juro que aún recuerdo el indicativo de quien me atizó tales palabras, un simpático EB5. No le culpo. Realmente no debía tocar eso. Mi padre me dijo que durante mucho tiempo tenía que escuchar, escuchar y escuchar.
Así empecé a aprender lo que significaban los números de las frecuencias, lo que significaba hablar por un repetidor o en directo, que había distintos tipos de antenas, que existía algo llamado «decamétricas» que por lo que se ve era la monda lironda… Llegué a aprenderme los sonidos de los repetidores, en CW, rápido y agudo el del R4 de Castellón, lento y más grave el 3 de Ibiza; o incluso por el sonido de la cola al caer, podía saber en qué frecuencia me encontraba: larguísima la del R6 de Montecaro que desaparecería años después, el simpático silbidito del R2 de Gandía, los beeps tan característicos de los de Denia (eso ya más tarde)…
Ni sabía nada de subtonos, ni de CTCS, ni de DCS, ni de la UHF… Todo esto lo iría aprendiendo con los años y ya con un nuevo equipo, allá por el 2001, un TMV7E de Kenwood que aún funciona y me acompaña, para mi disfrute (y a veces tedio de mi pareja) en el coche. Pero ya hablaremos de ese equipo, porque supuso un salto importante no solo en potencia, bandas y prestaciones sino en accesibilidad.
Y es que, señores, el IC280E, por muy bueno que me pareciese, no me permitía saber en qué frecuencia me encontraba. Pero mi mente fue creando pequeños trucos:
– El equipo siempre se encendía en 145.000MHZ. Si contaba las vueltas del dial (tac, tac, tac) podía saber dónde me encontraba, puesto que los saltos eran de 25KHZ y no había otra opción.
– También hallé por casa un antiguo FT23R de Yaesu, que me servía para encontrarme haciendo portadoras de una radio a la otra y cuadrar así las frecuencias, aunque casi nunca me ayudaba porque terminaba descuadrando el walkie, que tampoco era accesible, sacándolo de las frecuencias límite para radioaficionados.
– Sabía si estaba en Simplex o en +/-600 porque había teclas dedicadas a ese menester, solo debía memorizar su posición y cambiarla según me pareciera. No existían los menús (de los cuáles ya hablaré también en un futuro).
Los diales de sintonización, volumen y squeltch eran fáciles de sintonizar, incluso las 3 memorias, que se cambiaban con otro mando más pequeño. Pero el problema era la fuente de alimentación -regulable- que debía estar a la misma potencia, ni más alta ni más baja, para no cargarme el equipo. Lástima no conservar fotos de la época porque mi padre llegó a tunearla un poco para hacer coincidir una muesca del dial de sintonización con una señal hecha en el 12 de los voltios (creo que era así) para que yo pudiese ajustarla por si acaso se movía de su posición actual. Llegué incluso a tener marcados con dos cintas de distintos tactos los cables y sus conexiones en la fuente, para no equivocarme y conectarlas al revés.
Esas medidas fueron apareciendo en el tiempo para quedarse, aún hoy en día. Y es que si no hay accesibilidad o no vemos las cosas, hay que buscarse la vida y ser ingenioso. Y de eso mi padre sabía un rato.
Y así aprendía yo, con el transceptor, para qué servía cada mando, cada agujero, que aquello era un PL o una conexión modular de micrófono…
Tiempo después el aparato cayó en desuso y murió. Intentamos recuperarlo un par de veces (me consta que el trabajo de grandes como EA5AGV, EA5VF, etc. así lo demuestra) pero terminamos por dejarlo por muerto y conservarlo como reliquia. Incluso adquirí, en uno de esos empeños por arreglarlo, otro modelo igual que vendían por Internet de algún coleccionista y que murió también al cabo de poco tiempo de usarse. Los dos encienden, eso sí. Se puede ver la apariencia en la foto adjunta. Recuerdo incluso un característico zumbido que el aparato emitía todo el tiempo y que variaba de tono muy levemente cuando cambiaba de frecuencia o confirmaba alguna memorización. Todo servía, cualquier información sonora que a propósito o no emitiese el equipo, era importante para mí. Y eso sigue siendo válido hoy en día. Ya hablaré de la importancia de los beeps en equipos más modernos.
Y bueno, además de escuchar, también llegué a realizar QSO’s con él, y con eso me quedo, a parte, claro está, de la gente que tanto tiempo escuché por primera vez y a algunos conocí, de la mano, casi siempre, de uno de mis otros padrinos radiofónicos, EB3AJE (luego EA3HAO), Joaquín, quien podría considerar mi primer interlocutor en un QSO en serio por aquellos lares no tan lejanos.

¿Quién dijo que los WebSDR no eran accesibles para radioaficionados ciegos?

Hay ocasiones en las que, bien porque no tenemos antenas, bien porque no podemos acceder a nuestros equipos, bien porque tenemos curiosidad o simplemente porque queremos monitorizar nuestra señal, acudimos a los WebSDR (ojo, no confundir con los equipos SDR o radios definidas por software).
Un WebSDR es un receptor de radio amateur definido por software que puede ser operado remotamente a través de Internet. Además, varios radioaficionados a la vez pueden utilizar un solo receptor WebSDR independientemente, sintonizando y escuchando cada uno una estación diferente.
La mayoría -creo que todos- usan la interface WebSDR desarrollada por Pieter-Tjerk de Boer, PA3FWM. Su sitio web incluye un directorio de las ubicaciones y direcciones URL de los servidores WebSDR activos, así como un recuento en tiempo real de los usuarios actuales de cada uno.
Pero, ¿pueden usarlos los radioaficionados ciegos o con problemas de visión?
¡Of course que sí!
La interfaz de usuario funciona bien con el software de ampliación, incluida la utilidad de ampliación de Windows, y los usuarios del lector de pantalla JAWS también podemos usar un WebSDR. Yo, por ejemplo, suelo acceder al de l’Associació ARDAM, instalado en Ordino, Andorra.  Pero hay otros como el de la Universidad de Twente en Holanda.
Cuando accedo (normalmente con Firefox por eso de la compatibilidad HTML5) uso la tecla TAB para acceder a los controles de sintonización, que incluyen un cuadro de entrada de frecuencia y botones de ajuste por etapas.
JAWS (probado con la versión 18) debería leer tanto los botones (para cambio de frecuencia, modo, ancho de banda, memorias) como los cuadros de verificación para cambio de bandas o filtros. También permiten reducir u ocultar el interfaz visual (cosa que recomiendo porque tampoco lo vamos a ver).
Con la tecla E podremos ir al cuadro de edición para introducir una frecuencia manualmente.
Para MAC, si se utiliza el navegador Safari, el lector de pantalla VoiceOver debería funciona bien con los WebSDR. Igualmente, las versiones móviles de los WebSDR son usables con VoiceOver en IOS, aunque en mi caso, probado con un iPhone SE, a veces es lento y tedioso navegar por los botones.
Así pues, ya tenemos otra opción usable y (más o menos) accesible para quitarnos el gusanillo cuando no tenemos otra opción o monitorizar si nuestra señal llega o no a diferentes puntos del planeta.

Libro de examen del radioaficionado

Mis andanzas con el examen de radioaficionado. De como en 2008 me convertí en EA3GZA.

Dice la resolución de 3 de junio de 2014, de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (actual Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital), que se debe realizar un examen de capacitación para operar estaciones de radioaficionado. En internet hay infinidad de páginas web, recursos, tests, archivos con preguntas para superar el examen y el modo de solicitarlo.
Creo que actualmente ha cambiado el modo de hacer las peticiones en algunas comunidades, pero cuando yo lo hice, en 2008, tenías que esperar a que saliera una convocatoria y presentarte en grupo.
Pero antes de todo esto, claro, estudiar. Justo había terminado la carrera y estaba en ese momento de frustración por no encontrar trabajo. Fue entonces cuando me decidí a sacarme el anhelado EA3 (Eco Alfa Tres); así empiezan los indicativos en España, junto con EB (Eco Bravo) y EC (Eco Charlie), que son las distintas clases.
Antaño, para sacarse el EA, era imprescindible pasar primero por EC o EB y estudiar telegrafía. Por aquél entonces, ya no. (Lo de no tener que estudiar telegrafía lo lamentaría años después).
Así que me puse a buscar recursos para estudiar las materias que entraban en el examen.
En la ONCE encontré unos libros en audio (en casete) de Aliaga Arque J. (EA3PI): Manual fácil del radioaficionado emisorista (Tomos I y II). Algunas cosas me sonaban de tantos años de escucha, otras me las había explicado mi padre (Código Q, Código Fonético…), pero había capítulos dedicados a la radioelectricidad, con dibujos y esquemas de electrones, neutrones… ¿Y los tipos de antena? ¿Cómo iba a entenderlos si no veía los dibujos? ¿Impedancias, reactancias? ¿En qué berenjenal me estaba metiendo?
Yo por entonces no sabía que desde ARMIC se ofrecía un apoyo integral al usuario, adaptado a cada caso, a sus conocimientos y necesidades, incluso con clases teóricas o prácticas o acompañándole al examen. ¡Y lo siguen haciendo a día de hoy!
Así que tras escucharme el libro varias veces, me enteré que, si te hacías socio de la URE, podías comprar un fantástico Libro de Examen de Radioaficionado. Por aquél entonces se me comentó que no existía (o no podían mandarme) una versión en PDF para leerla con mi ordenador. Así que compré el libro físico, lo destripé (como podéis ver en la foto) y lo escaneé.
(Hoy día se puede encontrar mucho material en Internet, pongo algunas URL’s al final de este texto. Puede que aún guarde el texto plano de aquél libro que escaneé para mi consumo propio).
Tras pasarle el OCR me empapé de lo que pude durante unas semanas y… ¡voilà!
Era sábado. Tras desayunar un bocadillo de tortilla de patatas que nos supo a gloria, allí estábamos mi señor padre y yo (no sé quién de los dos más nerviosos), en la Casa del Mar de Tarragona, donde nos esperaba alguien de la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones que me ayudaría a rellenar el examen (tipo test) y me lo haría de forma oral.
Pero, ¿y las preguntas donde salían dibujos, figuras, identificación de antenas? Bueno. Digamos que la persona que me ayudó fue bastante benevolente con dichas preguntas (no con las demás, que conste) y al final la cosa salió sin problemas. (Sht, ahora que no nos lee nadie, tuve suerte que mi padre estuviese presente en la misma sala esperándome). Fuera coñas. Al cabo de unos meses, me comunicaron que ya era poseedor de una licencia propia: Eco Alfa Tres Golf Zulú Alfa (EA3GZA). «G»on»ZA»lez. ¿Casualidad? Supongo que sí. Me costó acostumbrarme al indicativo de tres letras, después de tantos años escuchando el EB3TA de mi padre. ¡Por fin lo había conseguido! Sería ese el principio, sin prisa pero sin pausa, de una de mis aficiones favoritas por aquél entonces y que no dejaría de crecer con el paso de los años y con los descubrimientos venideros.

Enlaces relacionados:
https://www.ure.es/ure/2013-07-04-08-05-32.html
http://www.urvag.com/index.php/anexos/descarga-de-archivos/file/18-libro-de-examen-de-radioaficionado
https://es.scribd.com/doc/89754710/Temario-Simplificado-Del-Libro-de-Examen-de-Radio-Aficionado
http://www.fediea.org/examen/ejercicios/